Mistura, como es llamada una feria gastronómica celebrada en Lima, Perú. Fue del 8 al 18 de setiembre y este año fui. Para más info de Mistura (clic).
Me regalaron papitas Lays, claro, con colita previa, vi un chef reconocido y me tomé foto con él, caminé hasta que mis pies parecían de hobbits, tomé un traguito (sí, uno no más), pero me abstuve de hacer cola de 2 horas para comer rarezas del Perú profundo, salió el sol, así que no iba a quedarme esperando una porción de chanchito o carnerito, que sinceramente teniendo familia oriunda de Apurímac y Huancavelica, he tenido de sobra durante almuerzos familiares o banquetes por fechas especiales.

Fui a Mistura gracias a mi hermana, quien tuvo todas las ganas y el empeño de ir y hacer colita para comprar entradas el mismo día de la feria. De no haber sido por ella quizás yo hubiera seguido en mi casa procrastinating.

Luego de hacer la colita correspondiente para comprar los tickets, tipo “moneda” dentro de la feria, fuimos a comprar ricos panes. Otra vez, por incentivo de mi hermana… ella tomaba fotos de fotos con su cámara semiprofesional, yo tristemente si me acordaba de usar el BB para tomar una que otra.

Los señores cuyes, me pareció graciosa su forma de presentarse. No sé si vendían este plato en Mistura (para comer), pero lo vi en la exhibición del mercadito, el lugar donde no servían los tickets tipo “moneda” (de los cuales habíamos comprado cuchocientos).

No sé que tipo de deidad represente, pero al compás de una música alrededor del mercadito se paseaba esta “demonia”.
Lástima… no tengo más fotos que poner, mi hermana tiene todas, en Pisco.
Moraleja que aprendí: no ir en botas altas, usar zapatillas… Mistura, te subestimé. “Ni que fuera Disney” dije, ahí está pues, pies hinchados y caminando como pato hacia el fin del día.
Me dijeron…